(Este texto es el capítulo 11 del libro de Justo de la Cueva COMUNISMO O CAOS: LA DEPAUPERACION ABSOLUTA DE LA JUVENTUD VASCA
      (Carta abierta a una joven vasca que hace unos días quemó un autobús en Pamplona), finalizado el 20 de agosto de 1996).


      Texto del capítulo:

      11. El actual éxito mundial del capitalismo. Pero para unos pocos, cada vez menos pero cada vez más ricos. Y para las rapaces transnacionales.

      Recordarás que páginas atrás, al referirme a "los frutos malditos del fracaso mundial del capitalismo", tuve la cautela de hacer entre paréntesis la necesaria salvedad de que ese "fracaso mundial" es "fracaso para la humanidad en su conjunto que no evidentemente para los capitalistas".

      Era una cautela necesaria para evitar que cualquier imbécil me pueda acusar de negar la realidad actual del triunfo mundial del capitalismo. No tengo ni una brizna de intención de negar ese triunfo. Aprendí hace mucho tiempo de mis lecturas de los maestros comunistas que la verdad es siempre revolucionaria y me esforzado siempre en actuar de acuerdo con ese principio. Para que no queden dudas, afirmo ahora expresamente que:

      1. Es cierto y evidente que la economía-mundo capitalista, nacida en Europa el siglo XV, ha abarcado ya todo el planeta y se está desarrollando con enorme éxito.

      2. Es cierto y evidente que por todas partes se extiende el imperio de la mercantilización de todas las cosas, el imperio del dinero, el imperio de la abstracción-mercancía.

      3. Es cierto y evidente que los Estados Unidos ganaron la guerra fría a la URSS. Es cierto que, mediante la carrera de armamentos, consiguieron romper el espinazo de la economía soviética y eliminaron aquel intento de hacer socialismo. Un intento por otra parte aquejado desde antiguo de desviaciones teóricas y gravísimas degeneraciones prácticas internas. Y que ha sido finalmente abortado con la imprescindible colaboración con los Estados Unidos de los corruptos dirigentes de un burocratizado y corrompido PCUS (Partido Comunista de la Unión Soviética), ansiosos por hacer lo que finalmente en buena parte han hecho: convertir en propiedad privada suya la riqueza acumulada por decenios de esfuerzo y sacrificio colectivo.

      4. Es cierto y evidente que una combinación de estrategias políticas, políticas económicas y guerras contrarrevolucionarias ha contribuido al actual triunfo mundial del capitalismo. Por citarte sólo un área del planeta: los Estados Unidos consumieron más de cinco mil millones de dólares para financiar el terrorismo de Estado en América Central y producir un cuarto de millón de muertos: 125.000 en Guatemala, 75.000 en El Salvador, 50.000 en Nicaragua, 2.000 en Panamá.

      Lo que sucede es que la naturaleza misma del capitalismo, magistralmente penetrada y descrita por el genio de Marx en su formulación de "la ley general, absoluta, de la acumulación capitalista", implica y exige el desarrollo simultáneo de una realidad bifronte y contradictoria: que el triunfo mundial del capitalismo (de los capitalistas) produzca necesariamente el desastre para la humanidad, la depauperación absoluta del proletariado y el fracaso mundial del capitalismo en tanto que sistema para satisfacer las necesidades de la humanidad. Además de, como en esta época se está haciendo ya evidente, provocar un desastre ecológico que pone en peligro a la misma vida en el planeta.

      Lo que sucede es que los hechos demuestran que, como anunciaba la ley formulada por Marx, se ha producido "una acumulación de miseria, proporcionada a la acumulación del capital". Y que los hechos han demostrado la validez de la descripción de Marx: "La acumulación de riqueza en un polo es al propio tiempo, pues, acumulación de miseria, tormentos de trabajo, esclavitud, ignorancia, embrutecimiento y degradación moral en el polo opuesto".

      De forma que ese crecimiento de "la masa de la miseria, de la opresión, de la servidumbre, de la degeneración, de la explotación" provocado por el capitalismo y que acabamos de cuantificar tu y yo en las páginas anteriores ha sido la otra cara de la moneda, a la vez la causa y el efecto, de "la disminución constante en el número de los magnates capitalistas que usurpan y monopolizan todas las ventajas".

      Vamos a hacer tú y yo ahora un rápido repaso a la evidencia de esa acumulación de capital en cada vez menos manos. Repasaremos en primer lugar la lista que la revista Forbes publica cada año desde 1987. Es una lista de los multimillonarios del mundo. Para figurar en ella hay que ser propietario de, por lo menos, mil millones de dólares, bastante más de cien mil millones de pesetas. Forbes excluye de su lista a quienes, poseyendo esa riqueza, son reyes o jefes de Estado (algunos de los cuales, como el sultán de Brunei, superan en el volumen de su riqueza rapiñada a los listados por la revista).

      Pues bien, si en 1989 la lista incluía 157 nombres en 1994 figuraron ya 358: 120 en los Estados Unidos, 42 en Alemania, 36 en Japón, 24 en México, 13 en Hong Kong, 13 en Macao, 11 en Francia....En 1994 ese puñado de personas o familias acumulaban una riqueza total de 765.000 millones de dólares. Para que calibres bien lo que esa cantidad significa atiende a esta aclaración: significa que esos 358 multimillonarios eran en 1994 los propietarios de una riqueza a la que faltaba poco para multiplicar por tres el valor de todos los bienes y servicios producidos por los casi novecientos millones de habitantes de la India el año anterior. Entiéndelo bien: tienes que imaginar a casi novecientos millones de personas trabajando durante tres años y a 358 personas apropiándose de TODO el fruto de ese trabajo para comprender el volumen de la riqueza acumulada en manos de ese puñado de 358 personas.

      En la lista de 1995 los nombres fueron 388 (129 en Estados Unidos, 53 en Alemania, 37 en Japón) y el total acumulado por ellos sumaba 893.000 millones de dólares. (47)

      No te desorientes por el hecho de que aumente el número de esos muchimillonarios. Marx sigue teniendo razón. Ese aumento del número de los que están en la cúpula (de los que atesoran más de mil millones de dólares) va acompañado de una disminución de los millonarios en la base de la pirámide de los capitalistas, va acompañado de "la disminución constante en el número de los magnates capitalistas". El fenómeno clave es el de la concentración: la acumulación de cada vez más riqueza en cada vez menos manos.

      Un ejemplo claro de ese proceso de concentración lo muestran los Estados Unidos. Que hoy son ciertamente en su conjunto una sociedad explotadora y rapiñadora de las riquezas del planeta siguiendo los pasos de las potencias que en otros tiempos ostentaron la primacía imperialista, los pasos del rapiñador Imperio español y del rapiñador Imperio inglés. Lo clarificador es que dentro de la propia sociedad estadounidense, rapiñadora colectiva del mundo, se evidencia el mismo proceso de rapiña de los menos sobre los más, la misma concentración de cada vez más riqueza en cada vez menos manos. Datos oficiales publicados por el organismo USA equivalente al Banco Nacional de los países europeos (la Reserva Federal) han revelado que el 1% de las familias estadounidenses (menos de un millón) acumulaban en sus manos en 1989 el 40% del total de la riqueza de los Estados Unidos. Si a ese 1% se añade el 19% de familias que le sigue en riqueza se comprueba que un 20% de las familias yanquis (las ricas) acaparan el 80% de la riqueza estadounidense. Tres cuartas partes de todos los ingresos obtenidos durante los pasados años del decenio de los ochenta han ido a parar a manos de ese 20% de las familias más ricas. Un profesor de la Universidad de Nueva York, Edwuard Wolff, ha sentenciado al respecto que. "Somos el país industrializado más desigual en términos de renta y de riqueza y esta desigualdad está aumentando más deprisa que en ninguna otra nación". (48)

      ¿Te ha quedado clara la evidencia del proceso de concentración de la riqueza en cada vez menos manos que cada vez son más ricas?. Espero que sí. Y sin embargo tenemos que echar otra ojeada a ese proceso. Porque yo he empezado a hablarte de la acumulación de riqueza en individuos o familias. Lo he hecho así porque es más plástico, más "visible", más acorde con la idea tradicional que la gente tiene de "los ricos" como personas concretas e individuales. Pero necesitamos fijarnos en otros "concentradores de riqueza", distintos de las personas físicas y que hoy tienen mayor importancia que ellas.

      Me refiero, claro está, a las empresas multinacionales. A las transnacionales. En mi libro Negación vasca radical del capitalismo mundial he dicho que:

      "se piensa equivocadamente el mundo de hoy si no se parte del hecho de que una mano invisible - la de las empresas transnacionales - se une, para manejar al mundo, a la mano visible de los Estados en una específicamente nueva relación contradictoria. Las transnacionales son una especie de nuevos señores feudales, los nuevos señores de los anillos." (49)

      ¿Te acuerdas de que acabamos de ver que la riqueza que tenían acumulada en 1994 los trescientos cincuenta y ocho (358) nombres de la lista Forbes equivalía a TRES veces el fruto del trabajo de los casi novecientos millones de habitantes de la India durante 1993?. Pues asómbrate: el capital, la riqueza acumulada, de tan sólo las diez (10) empresas transnacionales industriales con mayor volumen de ventas sumaba en 1994 CUATRO veces más que ese fruto del trabajo de los casi novecientos millones de habitantes de la India en 1993. Concretamente más de un billón, más de un millón de millones, de dólares (1.074.086.400.000 $) frente a un poco más de un cuarto de billón (262.800.000.000 $). Seis japonesas (Mitsubisi, Mitsui, Itochu, Sumimoto, Marubeni y Nisso Iwai), tres estadounidenses (General Motors, Ford Motor y Exxon) y una británico-holandesa (Royal Dutch/Shell Group) componían el elenco de esa decena de transnacionales.

      Quédate con la copla: son hoy las empresas transnacionales (en cada una de las cuales no olvides que hay sólo un pequeño puñado de personas físicas que controlan el poder y la riqueza) las que protagonizan el proceso de creciente acumulación del capital.

      El informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (CNUCED) sobre ese tipo de empresas emitido en julio de 1993 y titulado World Investment Report 1993. Transnational corporations and Integrated International Production nos ha avisado de lo que está pasando. Ese informe advierte que de las 7.000 sociedades multinacionales existentes en 1970 habían pasado a contarse más de 37.000 en 1992 (con más de 170.000 sociedades filiales en el extranjero). Se trata de la misma dinámica que en el caso de las personas físicas: aumento del número de acumuladores en la cúpula simultáneo a una brutal desaparición, a un brutal "genocidio" de acumuladores menos rapaces engullidos por aquellos. Porque el informe destaca que las multinacionales habían ido devorando a las empresas nacionales y poseían ya una tercera parte de los bienes productivos mundiales y dos billones (dos millones de millones) de dólares invertidos en el extranjero.

      Y atiende por favor a estos dos escalofriantes datos: 1º) El conjunto de sus ventas en el extranjero ascendía a cinco billones y medio (cinco millones y medio de millones) de dólares, muy cerca de igualar el Producto Nacional Bruto de los Estados Unidos. 2º) Nada más y nada menos que una cuarta parte del total comercio mundial correspondía a ventas internas, a ventas entre filiales de la misma empresa, con precios arbitrariamente fijados por ella con la finalidad de estafar impuestos a los países del Tercer Mundo, de pagar poco a lo que pagan en el Tercer Mundo y cobrar mucho por lo que venden en el Primero, de "chupar" así riqueza, valor creado en el desgraciado Tercer Mundo, en los desgraciados países así empobrecidos cada día más por esas sanguijuelas.

      Pero lo espectacular del informe no son esas cifras, con ser asombrosas, sino la concentración capitalista que revela. Concentración geográfica primero, porque más del 90% tienen su sede en países del Norte y más del 50% se amontonan en sólo cuatro países (USA, Japón, Gran Bretaña y Francia). Concentración por sectores, en segundo lugar, porque tan sólo cuatro sectores (petróleo, automóvil, química y productos farmacéuticos) se reparten el 50% de los bienes en el extranjero. Pero sobre todo concentración de riqueza: el uno por ciento de ellas (tan sólo trescientas setenta) posee la cuarta parte de todos los bienes productivos del mundo.

      ¿Ves como los hechos demuestran que Marx tenía razón?. "La acumulación de riqueza en un polo es al propio tiempo, pues, acumulación de miseria, tormentos de trabajo, esclavitud, ignorancia, embrutecimiento y degradación moral en el polo opuesto".

      Demostrado eso, la pregunta, lacerante, que le sale a uno de las entrañas es ésta: ¿cómo es posible que no estalle todo esto?. ¿Por qué los así explotados, que somos tantísimos, no le cortamos el cuello de una sola vez a los explotadores que son tan pocos?

      Indice del libro Cap.12. De nuevo la pregunta: ¿cómo es posible que no estalle todo esto?. Y la sorda coerción del capital y la alienación como parte importante de la respuesta.



      Notas:

      (47) Diari de Tarragona 6.7.1995, página 35.
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      (48) Miguel Ormaetxea: "Las raíces de la desigualdad" en GACETA DE LOS NEGOCIOS 27.4.1995 página 4.
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      (49) Justo de la Cueva: Negación vasca...., op. cit. página 274.
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