(Este texto es el capítulo 11 del libro de Justo de la Cueva COMUNISMO O CAOS: LA DEPAUPERACION ABSOLUTA DE LA JUVENTUD VASCA
(Carta abierta a una joven vasca que hace unos días quemó un autobús en Pamplona), finalizado el 20 de agosto de 1996).
Texto del capítulo:
11. El actual éxito mundial del capitalismo. Pero para unos pocos, cada vez menos pero cada vez más ricos. Y para las rapaces transnacionales.
Recordarás que páginas atrás, al referirme a "los frutos malditos del fracaso mundial del capitalismo", tuve la cautela de hacer entre paréntesis la necesaria salvedad de que ese "fracaso mundial" es "fracaso para la humanidad en su conjunto que no evidentemente para los capitalistas".
Era una cautela necesaria para evitar que cualquier imbécil
me pueda acusar de negar la realidad actual del triunfo mundial
del capitalismo. No tengo ni una brizna de intención de
negar ese triunfo. Aprendí hace mucho tiempo de mis lecturas
de los maestros comunistas que la verdad es siempre revolucionaria
y me esforzado siempre en actuar de acuerdo con ese principio.
Para que no queden dudas, afirmo ahora expresamente que:
Lo que sucede es que la naturaleza misma del capitalismo, magistralmente
penetrada y descrita por el genio de Marx en su formulación
de "la ley general, absoluta, de la acumulación
capitalista", implica y exige el desarrollo simultáneo
de una realidad bifronte y contradictoria: que el triunfo mundial
del capitalismo (de los capitalistas) produzca necesariamente
el desastre para la humanidad, la depauperación absoluta
del proletariado y el fracaso mundial del capitalismo en tanto
que sistema para satisfacer las necesidades de la humanidad.
Además de, como en esta época se está haciendo
ya evidente, provocar un desastre ecológico que pone en
peligro a la misma vida en el planeta.
Lo que sucede es que los hechos demuestran que, como anunciaba
la ley formulada por Marx, se ha producido "una acumulación
de miseria, proporcionada a la acumulación del capital".
Y que los hechos han demostrado la validez de la descripción
de Marx: "La acumulación de riqueza en un polo
es al propio tiempo, pues, acumulación de miseria, tormentos
de trabajo, esclavitud, ignorancia, embrutecimiento y degradación
moral en el polo opuesto".
De forma que ese crecimiento de "la masa de la miseria, de la opresión, de la servidumbre, de la degeneración, de la explotación" provocado por el capitalismo y que acabamos de cuantificar tu y yo en las páginas anteriores ha sido la otra cara de la moneda, a la vez la causa y el efecto, de "la disminución constante en el número de los magnates capitalistas que usurpan y monopolizan todas las ventajas".
Vamos a hacer tú y yo ahora un rápido repaso a la
evidencia de esa acumulación de capital en cada vez menos
manos. Repasaremos en primer lugar la lista que la revista Forbes
publica cada año desde 1987. Es una lista de los multimillonarios
del mundo. Para figurar en ella hay que ser propietario de, por
lo menos, mil millones de dólares, bastante más
de cien mil millones de pesetas. Forbes excluye de su lista
a quienes, poseyendo esa riqueza, son reyes o jefes de Estado
(algunos de los cuales, como el sultán de Brunei, superan
en el volumen de su riqueza rapiñada a los listados por
la revista).
Pues bien, si en 1989 la lista incluía 157 nombres en 1994
figuraron ya 358: 120 en los Estados Unidos, 42 en Alemania, 36
en Japón, 24 en México, 13 en Hong Kong, 13 en Macao,
11 en Francia....En 1994 ese puñado de personas o familias
acumulaban una riqueza total de 765.000 millones de dólares.
Para que calibres bien lo que esa cantidad significa atiende a
esta aclaración: significa que esos 358 multimillonarios
eran en 1994 los propietarios de una riqueza a la que faltaba
poco para multiplicar por tres el valor de todos los bienes
y servicios producidos por los casi novecientos millones de habitantes
de la India el año anterior. Entiéndelo bien: tienes
que imaginar a casi novecientos millones de personas trabajando
durante tres años y a 358 personas apropiándose
de TODO el fruto de ese trabajo para comprender el volumen de
la riqueza acumulada en manos de ese puñado de 358 personas.
En la lista de 1995 los nombres fueron 388 (129 en Estados Unidos,
53 en Alemania, 37 en Japón) y el total acumulado por ellos
sumaba 893.000 millones de dólares. (47)
No te desorientes por el hecho de que aumente el número
de esos muchimillonarios. Marx sigue teniendo razón. Ese
aumento del número de los que están en la cúpula
(de los que atesoran más de mil millones de dólares)
va acompañado de una disminución de los millonarios
en la base de la pirámide de los capitalistas, va acompañado
de "la disminución constante en el número
de los magnates capitalistas". El fenómeno clave
es el de la concentración: la acumulación de cada
vez más riqueza en cada vez menos manos.
Un ejemplo claro de ese proceso de concentración lo muestran los Estados Unidos. Que hoy son ciertamente en su conjunto una sociedad explotadora y rapiñadora de las riquezas del planeta siguiendo los pasos de las potencias que en otros tiempos ostentaron la primacía imperialista, los pasos del rapiñador Imperio español y del rapiñador Imperio inglés. Lo clarificador es que dentro de la propia sociedad estadounidense, rapiñadora colectiva del mundo, se evidencia el mismo proceso de rapiña de los menos sobre los más, la misma concentración de cada vez más riqueza en cada vez menos manos. Datos oficiales publicados por el organismo USA equivalente al Banco Nacional de los países europeos (la Reserva Federal) han revelado que el 1% de las familias estadounidenses (menos de un millón) acumulaban en sus manos en 1989 el 40% del total de la riqueza de los Estados Unidos. Si a ese 1% se añade el 19% de familias que le sigue en riqueza se comprueba que un 20% de las familias yanquis (las ricas) acaparan el 80% de la riqueza estadounidense. Tres cuartas partes de todos los ingresos obtenidos durante los pasados años del decenio de los ochenta han ido a parar a manos de ese 20% de las familias más ricas. Un profesor de la Universidad de Nueva York, Edwuard Wolff, ha sentenciado al respecto que. "Somos el país industrializado más desigual en términos de renta y de riqueza y esta desigualdad está aumentando más deprisa que en ninguna otra nación". (48)
¿Te ha quedado clara la evidencia del proceso de concentración
de la riqueza en cada vez menos manos que cada vez son más
ricas?. Espero que sí. Y sin embargo tenemos que echar
otra ojeada a ese proceso. Porque yo he empezado a hablarte de
la acumulación de riqueza en individuos o familias.
Lo he hecho así porque es más plástico, más
"visible", más acorde con la idea tradicional
que la gente tiene de "los ricos" como personas concretas
e individuales. Pero necesitamos fijarnos en otros "concentradores
de riqueza", distintos de las personas físicas y que
hoy tienen mayor importancia que ellas.
Me refiero, claro está, a las empresas multinacionales.
A las transnacionales. En mi libro Negación vasca
radical del capitalismo mundial he dicho que:
"se piensa equivocadamente el mundo de hoy si no se parte
del hecho de que una mano invisible - la de las empresas transnacionales
- se une, para manejar al mundo, a la mano visible de los Estados
en una específicamente nueva relación contradictoria.
Las transnacionales son una especie de nuevos señores feudales,
los nuevos señores de los anillos." (49)
¿Te acuerdas de que acabamos de ver que la riqueza que tenían
acumulada en 1994 los trescientos cincuenta y ocho (358)
nombres de la lista Forbes equivalía a TRES
veces el fruto del trabajo de los casi novecientos millones de
habitantes de la India durante 1993?. Pues asómbrate: el
capital, la riqueza acumulada, de tan sólo las diez (10)
empresas transnacionales industriales con mayor volumen de ventas
sumaba en 1994 CUATRO veces más que ese fruto del
trabajo de los casi novecientos millones de habitantes de la India
en 1993. Concretamente más de un billón, más
de un millón de millones, de dólares (1.074.086.400.000
$) frente a un poco más de un cuarto de billón (262.800.000.000
$). Seis japonesas (Mitsubisi, Mitsui, Itochu, Sumimoto, Marubeni
y Nisso Iwai), tres estadounidenses (General Motors, Ford Motor
y Exxon) y una británico-holandesa (Royal Dutch/Shell Group)
componían el elenco de esa decena de transnacionales.
Quédate con la copla: son hoy las empresas transnacionales
(en cada una de las cuales no olvides que hay sólo un pequeño
puñado de personas físicas que controlan el poder
y la riqueza) las que protagonizan el proceso de creciente acumulación
del capital.
El informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio
y Desarrollo (CNUCED) sobre ese tipo de empresas emitido en julio
de 1993 y titulado World Investment Report 1993. Transnational
corporations and Integrated International Production nos ha
avisado de lo que está pasando. Ese informe advierte que
de las 7.000 sociedades multinacionales existentes en 1970 habían
pasado a contarse más de 37.000 en 1992 (con más
de 170.000 sociedades filiales en el extranjero). Se trata de
la misma dinámica que en el caso de las personas físicas:
aumento del número de acumuladores en la cúpula
simultáneo a una brutal desaparición, a un brutal
"genocidio" de acumuladores menos rapaces engullidos
por aquellos. Porque el informe destaca que las multinacionales
habían ido devorando a las empresas nacionales y poseían
ya una tercera parte de los bienes productivos mundiales
y dos billones (dos millones de millones) de dólares invertidos
en el extranjero.
Y atiende por favor a estos dos escalofriantes datos: 1º)
El conjunto de sus ventas en el extranjero ascendía a cinco
billones y medio (cinco millones y medio de millones) de dólares,
muy cerca de igualar el Producto Nacional Bruto de los Estados
Unidos. 2º) Nada más y nada menos que una cuarta
parte del total comercio mundial correspondía a ventas
internas, a ventas entre filiales de la misma empresa,
con precios arbitrariamente fijados por ella con la finalidad
de estafar impuestos a los países del Tercer Mundo, de
pagar poco a lo que pagan en el Tercer Mundo y cobrar mucho por
lo que venden en el Primero, de "chupar" así
riqueza, valor creado en el desgraciado Tercer Mundo, en los desgraciados
países así empobrecidos cada día más
por esas sanguijuelas.
Pero lo espectacular del informe no son esas cifras, con ser asombrosas,
sino la concentración capitalista que revela. Concentración
geográfica primero, porque más del 90% tienen su
sede en países del Norte y más del 50% se amontonan
en sólo cuatro países (USA, Japón, Gran Bretaña
y Francia). Concentración por sectores, en segundo lugar,
porque tan sólo cuatro sectores (petróleo, automóvil,
química y productos farmacéuticos) se reparten el
50% de los bienes en el extranjero. Pero sobre todo concentración
de riqueza: el uno por ciento de ellas (tan sólo
trescientas setenta) posee la cuarta parte de todos los bienes
productivos del mundo.
¿Ves como los hechos demuestran que Marx tenía razón?.
"La acumulación de riqueza en un polo es al propio
tiempo, pues, acumulación de miseria, tormentos de trabajo,
esclavitud, ignorancia, embrutecimiento y degradación moral
en el polo opuesto".
Demostrado eso, la pregunta, lacerante, que le sale a uno de las
entrañas es ésta: ¿cómo es posible que
no estalle todo esto?. ¿Por qué los así explotados,
que somos tantísimos, no le cortamos el cuello de una sola
vez a los explotadores que son tan pocos?
Cap.12. De nuevo la pregunta: ¿cómo es posible que no
estalle todo esto?. Y la sorda coerción del capital y la
alienación como parte importante de la respuesta.
Notas:
(47) Diari de Tarragona 6.7.1995, página 35.
(48) Miguel Ormaetxea: "Las raíces de la desigualdad"
en GACETA DE LOS NEGOCIOS 27.4.1995 página 4.
(49) Justo de la Cueva: Negación vasca...., op.
cit. página 274.